La masa se estira a mano hasta transparentar, como para strudel. De esa finura depende todo: una plăcintă gruesa es pan con relleno, no torta.
Se hace en sartén seca al rojo, sin aceite o casi. El vapor interior levanta las capas, y la costra sale moteada, no pareja.
Los rellenos tienen nombres que los moldavos distinguen: cu brânză con queso, cu dovleac con calabaza, cu varză con repollo. La de calabaza es la de otoño y la más común.






