El conejo se marina en vino un día entero. Su carne es magra y densa, y sin la noche en ácido queda dura por más que se guise.
La marinada no se tira: es el líquido de cocción. Aquí el vino hace la mitad del sabor, y el caldo no puede reemplazarlo.
La fenkata —la comilona alrededor del conejo— es una institución maltesa: primero espaguetis con la salsa del guiso, después la carne. Dos platos de una olla, y el orden no cambia.






