El pan no se corta con cuchillo una vez relleno: se come con la mano, arrancando trozos del borde y mojándolos. La miga retirada se apoya encima y sirve además para rebañar el fondo.
El curry tiene que quedar muy espeso. Uno ligero cala el pan en cinco minutos y la hogaza se desmorona en la mano antes de acabársela.
El plato nació en Durban en los años cuarenta: bajo el apartheid los trabajadores indios no podían entrar en los restaurantes y se les servía por una ventana — dentro del pan, porque la vajilla no podía salir del local.
