El churrasco se aplana a pocos milímetros y se hace minuto y medio a fuego muy vivo. Un corte grueso no se muerde en un sándwich, y la cocción larga lo seca.
El orden de las capas no es azar: mayonesa en las dos tapas, la carne abajo, el resto encima. Así el pan no se empapa y la carne caliente funde el queso bajo el jamón.
El nombre significa «cabrito», aunque cabrito no lleva. La versión más contada: en los años cuarenta una visitante argentina pidió cabrito, no había, y el cocinero armó un sándwich con lo que tenía.






