De los mexicanos se distinguen por la envoltura y la textura: hoja de plátano en vez de hoja de maíz, y una masa más blanda, más cerca del budín que del pan.
La masa se trabaja con caldo y manteca, sin parar, hasta que se despegue de la cuchara. Mal trabajada, se separa en agua y grano durante el vapor.
Los tamales se hacen los sábados — costumbre guatemalteca firme — y se venden al atardecer en las puertas de las casas. En Navidad aparece una versión propia, con pasas y ciruelas.






