Completo con palta molida, tomate y mayonesa: los colores repiten la bandera italiana.
20 min de preparación · 10 min de cocción · 4 raciones
Foto: Paul Lowry · CC BY 2.0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
vienesas4
panes de completo4
paltas3
tomates4
mayonesa200 g
limón1
chucrut — opcional150 g
ají chileno — para acompañar50 g
sal y pimientaal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
720 kcal
Proteínas
18 g
Grasas
52 g
Hidratos
46 g
El nombre viene de los colores, no de la cocina italiana: palta verde, mayonesa blanca y tomate rojo repiten la bandera. Con Italia el plato no tiene nada que ver.
La palta se muele con tenedor en puré grueso con sal y limón, no se corta en láminas. El puré se sostiene sobre la vienesa; las láminas se caen al primer mordisco.
Las porciones son enormes: cucharada colmada de cada cosa. Un completo prolijo en Chile se lee como completo a medias.
Preparación
1
Moler las paltas con tenedor, sal y jugo de limón en un puré grueso, sin dejarlo liso.
2
Picar los tomates en cubos chicos, salarlos y escurrirlos en colador para que suelten el agua.
3
Calentar las vienesas en agua a fuego suave cinco minutos, sin que revienten.
4
Entibiar los panes al vapor o al horno dos minutos: deben quedar blandos y calientes.
5
Poner la vienesa en el pan y repartir encima el tomate escurrido en capa pareja.
6
Cubrir el tomate por completo con un montón de palta.
7
Rematar con una franja generosa de mayonesa y servir el ají aparte.
Detalles que cambian el resultado
El tomate se escurre sí o sí: su jugo empapa el pan por abajo en dos minutos y el completo se deshace en las manos.
La palta se muele justo antes de servir. A la media hora oscurece incluso con limón, y la vista se arruina.
Se come con las dos manos y sobre el plato. En Chile lo sirven con una pila de servilletas, y no es broma.