El curanto de verdad se hace en un hoyo, sobre piedras al rojo y bajo hojas de nalca. El pulmay es la versión en olla, y en Chiloé se considera legítima, no un atajo.
Agua no se echa nada. Los mariscos se abren y sueltan su agua de mar, y en ella se cocina todo — el litro de líquido aparece solo.
Las capas van en orden estricto: mariscos abajo, carnes al medio, chapaleles arriba. Su líquido sube como vapor, y la capa de arriba se hace justamente con él.






