Las habichuelas se cuecen hasta deshacerse, se licúan y se cuelan. Las cáscaras quedan en el colador, y sin ese paso la crema sale granosa en vez de aterciopelada.
La batata va en trozos y no se maja. Queda en la crema como pedacitos — lo único sólido en un postre líquido.
Se hacen en Semana Santa y casi nunca fuera de ella. En República Dominicana es un plato del calendario, y se reparte a los vecinos en potecitos.






