Pollo en salsa espesa de semillas y chiles tostados. Uno de los platos más viejos de Guatemala.
40 min de preparación · 70 min de cocción · 6 raciones
Foto: erwin.flores69 · CC BY 2.0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
pollo — en presas1.5 kg
pepitoria120 g
ajonjolí60 g
chiles guajillo4
chiles pasilla2
tomates4
miltomates300 g
cebolla1
ajo5 diente
papas400 g
ejotes200 g
canela en raja1
cilantro30 g
arroz — para acompañar350 g
salal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
640 kcal
Proteínas
44 g
Grasas
28 g
Hidratos
52 g
La salsa espesa con semillas — pepitoria y ajonjolí tostados en seco hasta oscurecer. En el pepián no hay harina, y el espesante es el mismo que usaban los mayas.
Los chiles y los tomates también se tateman en comal seco hasta mancharse de negro. Ese tatemado da el ahumado por el que existe el plato, y hervirlos no lo reemplaza.
El pepián está declarado patrimonio intangible de Guatemala. Pertenece a los recados — salsas de base precolombina a las que los españoles solo sumaron especias.
Preparación
1
Cocer el pollo con una cebolla y sal cuarenta minutos. Guardar el caldo.
2
Tostar la pepitoria y el ajonjolí en comal seco hasta un dorado oscuro, removiendo.
3
En el mismo comal tatemar los chiles, los tomates, los miltomates y el ajo hasta las manchas negras.
4
Licuar todo con dos cucharones de caldo y la canela hasta una salsa lisa.
5
Colar la salsa: las pieles de chile que queden arruinan la textura.
6
Cocinar la salsa veinte minutos, removiendo, hasta que espese y oscurezca.
7
Añadir el pollo, las papas y las ejotes y guisar quince minutos. Servir con arroz y cilantro.
Detalles que cambian el resultado
Las semillas se tuestan hasta oscuro pero no negro: quemadas amargan toda la olla.
El colado no se salta. La diferencia entre un pepián de fiesta y uno casero descuidado está en esa malla.
Como todo recado, gana al día siguiente: las semillas siguen espesando y el ahumado se asienta.