La masa se cocina: la harina entra en el caldo de pollo hirviendo y se trabaja al fuego hasta que se despega de las paredes. La masa cruda aquí no sirve — no sostiene la forma.
La forma de gota con punta imita un muslito de pollo. Cuenta la leyenda que la coxinha se inventó para un hijo de la familia imperial que solo comía muslos, un día en que no alcanzaron.
Se empanizan dos veces: huevo, pan rallado, otra vez huevo, otra vez pan. Una sola capa se abre en el aceite y el relleno se escapa.






