La carne se corta a cuchillo, no se muele. En eso se distingue la empanada argentina de todas las demás: en el relleno se sienten los pedacitos, no una pasta pareja.
El relleno se enfría varias horas, mejor toda la noche. Tibio suelta la grasa, la masa se ablanda, se rompe en el repulgue y en el horno el jugo se escapa.
De cebolla va tanto como de carne, a ojo de volumen. Ella pone la jugosidad: sin cebolla el relleno sale seco, por más grasa que se le ponga.






