El eru se corta fino como hilo, casi a polvo. La hoja cortada gruesa queda dura por más que se guise: todo depende del corte.
El waterleaf aporta la humedad, y a la olla casi no se le agrega agua. Se marchita soltando su jugo, y en él se ablanda el eru.
El aceite de palma rojo es insustituible aquí. El aceite vegetal común da grasa sin color ni sabor, y el plato deja de ser eru.






