El amok se hace al vapor, no guisado. Eso le da textura de suflé delicado —cuajado pero tembloroso— y esa es la gran diferencia con el curry tailandés.
La base es la pasta kroeung: hierba limón, galanga, cúrcuma, lima kafir y ajo molidos en mortero. Una pasta tailandesa comprada da otro plato: la cocina jemer no usa ni tanto chile ni tanta pasta de camarón.
Lo espesa el huevo batido con crema de coco. Cuaja al vapor y sostiene la masa: por eso el amok no se desparrama por el plato.






