La salchicha nunca se hierve. Entra en agua a 75 grados y ahí se queda, sin dejar que hierva: con el hervor la tripa revienta y la grasa se escapa.
La composición está fijada por reglamento: ochenta por ciento de cerdo, veinte de tocino, sal, ajo y pimienta, y nada más. La kranjska klobasa tiene protección de origen europea desde 2015.
El par se une con un palillo de madera, no con hilo. Es la marca de la kranjska auténtica, y no se separan antes de servir.






