La masa se vierte en hilo fino sobre el espetón que gira, y cada capa se hornea antes de verter la siguiente. Las púas nacen de la masa que gotea, no se moldean a mano.
La masa lleva muchísimos huevos: hasta cincuenta para un pastel grande. Ellos dan esa estructura seca y quebradiza por la que el šakotis se guarda meses.
La versión casera se hornea en el horno con rotisserie o por capas en un molde. Es una aproximación, y ramas de verdad no salen: conviene llamar a las cosas por su nombre.






