El color es la mitad del plato. Sale de la remolacha cocida en el kéfir, y cuanto más fría la sopa, más brillante el rosa; tibia se ve opaca y turbia.
Las papas van calientes y aparte, en su propio plato. El contraste de sopa fría y papa caliente es la esencia del plato, no un capricho de servicio.
Los lituanos comen šaltibarščiai de mayo a septiembre y se toman la temporada en serio: fuera de ella, los cafés simplemente no la sirven.






