Habas ful cocidas hasta ablandar y aplastadas en la propia olla, con aceite de sésamo, queso y huevo.
15 min de preparación · 90 min de cocción · 4 raciones
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Raciones
Unidades
Ingredientes
habas ful — en remojo una noche400 g
aceite de sésamo60 ml
queso blanco en salmuera150 g
huevos — cocidos4
tomates2
cebolla1
ajo4 diente
comino molido2 cdta
limón2
guindilla1
pan plano — para servir4
salal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
480 kcal
Proteínas
24 g
Grasas
24 g
Hidratos
44 g
Las habas se aplastan en la misma olla en la que se cocieron, con un pisón de madera y solo a medias: una parte tiene que quedar entera. Un puré de batidora da una comida completamente distinta.
El aceite de sésamo de aquí es local, sin refinar y de olor potente. Entra al final y no se calienta: el calor le quita todo el aroma.
El ful es el desayuno sudanés y se come de un cuenco común mojando pan. Cada uno trabaja su lado y nadie toca el centro hasta que los bordes se han acabado.
Preparación
1
Escurra las habas del remojo, cúbralas con agua nueva y cuézalas hora y media, hasta que estén completamente tiernas.
2
Escurra casi toda el agua dejando media taza, sale y aplaste las habas más o menos a la mitad.
3
Maje el ajo con sal y comino e incorpórelo a las habas.
4
Pase todo a un cuenco ancho y riegue con el aceite de sésamo, sin removerlo.
5
Reparta por encima el queso desmenuzado, el tomate picado, la cebolla, la guindilla y las mitades de huevo.
6
Sirva con limón y pan plano. Se come con la mano del cuenco común.
Detalles que cambian el resultado
Las habas de bote funcionan: basta con calentarlas y aplastarlas, y así es como lo hacen las casas sudanesas entre semana.
La sal se echa solo cuando las habas están tiernas. En agua salada la piel se queda dura.
El aceite de sésamo aquí no tiene sustituto: el aceite vegetal corriente aporta grasa sin aroma, y el aroma es exactamente para lo que se echa.