La carne se corta en tiras largas y finas siguiendo la fibra. A contrafibra las tiras se rompen al secarse; demasiado gruesas no llegan a secarse y se estropean por dentro.
La sal y la cúrcuma se ponen en abundancia: aquí son conservantes y no condimento. Una carne poco salada, con calor, se pudre en vez de secarse.
Se seca a la sombra y con corriente de aire, no al sol directo. Los rayos directos sellan la superficie, la humedad se queda dentro y la carne se estropea bajo una costra seca.

