La pera coreana en la marinada no endulza: ablanda. Trae una enzima que rompe la proteína. El kiwi puede reemplazarla, pero solo diez minutos — más, y la carne se hace papilla.
Las costillas se remojan en agua fría una hora, cambiándola dos veces. Eso saca la sangre y la salsa queda clara, no turbia con espuma gris.
El galbijjim es festivo: aparece en Seollal y Chuseok. Las costillas son caras, y aún hoy no se cocinan un día cualquiera.






