Carne de res en láminas finísimas cocida con cebolla en dashi con salsa de soja y mirin, sobre arroz.
10 min de preparación · 15 min de cocción · 2 raciones
Foto: Ocdp · CC0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
carne de res — en láminas casi transparentes300 g
cebolla — en medias lunas finas1
dashi200 ml
salsa de soja3 cda
mirin3 cda
sake2 cda
azúcar1 cda
jengibre10 g
arroz cocido400 g
jengibre encurtido beni shogaal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
640 kcal
Proteínas
34 g
Grasas
18 g
Hidratos
82 g
El gyudon se hace en quince minutos y todo descansa en el corte fino. Una lámina de un milímetro se cocina en segundos y queda tierna; cortada como un bife da otro plato distinto.
La cebolla se cocina hasta quedar transparente, pero sin deshacerse. Debe entregar su dulzor al caldo y conservar la forma: es el segundo elemento en importancia después de la carne.
El caldo se pone poco: no es una sopa sino un concentrado que en parte se absorbe en el arroz. Con demasiado líquido el arroz se convierte en papilla.
Preparación
1
Lleve a hervor en una sartén ancha el dashi con la salsa de soja, el mirin, el sake, el azúcar y el jengibre rallado.
2
Eche la cebolla y cocínela cinco minutos a fuego medio, hasta que se ponga transparente.
3
Reparta la carne sobre la superficie lámina por lámina, sin amontonarla, y cocine dos o tres minutos. Retire la espuma que suba.
4
Saque la sartén del fuego apenas la carne pierda el rosado. Un minuto de más y se endurece.
5
Reparta el arroz en boles, ponga encima la carne con la cebolla y dos o tres cucharadas de caldo, y sirva con el jengibre encurtido.
Detalles que cambian el resultado
La carne se corta fina si pasa veinte minutos en el congelador. En tiendas asiáticas se vende ya cortada para sukiyaki, que es exactamente lo que hace falta.
Un huevo crudo roto encima es el agregado clásico. Use solo huevos de cuya frescura esté seguro.
El caldo que sobra no se tira: en él se cocina la tanda siguiente, y mejora con cada una.