Una quiche lorraine de verdad son cuatro cosas: masa, panceta ahumada, huevos y crema. El queso llegó después y en Lorena se considera otro plato; la cebolla, lo mismo.
La base se hornea en blanco antes de recibir el relleno. La masa cruda bajo una crema húmeda no se cocina nunca, y el fondo queda pálido y mojado.
La proporción de la crema es un huevo por cada cien mililitros de líquido. Con más huevos se vuelve tortilla; con menos, no cuaja.






