Aquí hay más repollo que masa, y en eso está la gracia. La masa liga, no sostiene: si se pasa de cantidad, terminás con un panqueque con repollo en lugar de repollo dentro de un panqueque.
El nagaimo rallado — el ñame japonés — vuelve la masa aireada y húmeda. Sin él el okonomiyaki sale compacto; el huevo y el polvo de hornear lo reemplazan en parte, pero la textura cambia.
El repollo se corta en cuadrados de un centímetro, no en juliana. La juliana se ablanda y se apelmaza; los cuadrados guardan aire entre ellos.






