La harira es la sopa con la que Marruecos rompe el ayuno en Ramadán, pero se come todo el año. Su cuerpo no viene de hervir largo sino de la tadouira: una lechada de harina y agua que se vierte al final.
La lechada entra en hilo fino y revolviendo sin parar, o la harina se agarra en grumos. Y debe hervir cinco minutos — la harina cruda deja un gusto turbio.
El cilantro y el perejil no van de ramita decorativa sino a puñados. Se pican con el apio y entran desde el principio — la hierba aquí trabaja de verdura, no de adorno.






