Los poffertjes no son mini panqueques: suben con levadura, no con polvo de hornear, y la masa lleva harina de trigo sarraceno. De ahí la acidez leve, el color grisáceo y ese centro húmedo tan distinto.
La masa leva una hora y no se revuelve antes de freír — o el gas se escapa entero. Se sirve con cuidado, tomando de arriba.
Se voltean con tenedor o brocheta cuando los bordes cuajaron y la superficie sigue líquida. Esperar el cuajado completo es un error: el centro debe quedar húmedo.






