Panceta de cerdo guisada en caramelo y salsa de soja hasta que brilla. El clásico del guiso rojo.
20 min de preparación · 90 min de cocción · 4 raciones
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Raciones
Unidades
Ingredientes
panceta de cerdo — en dados de 3 cm, con corteza900 g
azúcar candi50 g
salsa de soja clara60 ml
salsa de soja oscura1 cda
vino de Shaoxing100 ml
jengibre40 g
cebolletas4
anís estrellado2
rama de canela1
aceite vegetal30 ml
arroz — para servir350 g
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
780 kcal
Proteínas
32 g
Grasas
56 g
Hidratos
32 g
El color lo da el azúcar quemado y no la salsa de soja. El azúcar candi se funde hasta el ámbar y la carne se voltea dentro: ese paso es lo que significa «guisado rojo».
La panceta se escalda primero dos minutos y se enjuaga. Eso retira la proteína coagulada y mantiene la salsa limpia en lugar de turbia.
Al final la salsa se reduce a fuego fuerte hasta quedar como un glaseado. Mientras siga líquida el plato no está terminado, por muchas horas que lleve la carne guisándose.
Preparación
1
Eche los dados de panceta en agua hirviendo dos minutos, escúrralos y enjuáguelos con agua fría.
2
Seque la carne a fondo. Mojada salpica en el caramelo y se lo enfría.
3
Funda el azúcar en el aceite a fuego medio hasta el color ámbar, removiendo: son tres o cuatro minutos.
4
Eche la carne y voltéela dos minutos, hasta que cada dado quede cubierto de caramelo.
5
Vierta el vino y las dos salsas de soja y añada el jengibre, la cebolleta y las especias.
6
Cubra con agua caliente al mismo nivel que la carne y guise tapado una hora a fuego bajo.
7
Destape y reduzca la salsa a fuego fuerte hasta el punto de glaseado, bañando la carne con ella.
Detalles que cambian el resultado
El caramelo se pasa con facilidad: después del ámbar viene enseguida el quemado, y entre uno y otro hay segundos. Retírelo del fuego al primer oscurecimiento.
La corteza no se recorta. Aporta el colágeno que vuelve la salsa pegajosa, y eso es media razón de ser del plato.
Añadir huevos cocidos a la salsa los últimos veinte minutos es una adición corriente y no se considera una desviación de la receta.