Kama

Postre de harina de cereales tostados batida con kéfir: desayuno estonio y postre de verano a la vez.

10 min de preparación · 0 min de cocción · 4 raciones

Kama
Foto: Tappinen · CC BY-SA 3.0

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Raciones
4
Unidades

Ingredientes

  • harina kama200 g
  • kéfir600 ml
  • azúcar3 cda
  • miel2 cda
  • bayas del bosque200 g
  • cremaopcional100 ml
  • salal gusto

La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.

El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.

Valores nutricionales por ración

Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.

Calorías
310 kcal
Proteínas
12 g
Grasas
6 g
Hidratos
52 g

La kama no es un plato sino una harina: mezcla tostada y molida de centeno, cebada, avena y arveja. Se vende lista, pero tostarla y molerla en casa funciona.

Se mezcla con kéfir o leche cortada, no con leche: la acidez hace falta, o sale una papilla sosa que solo huele a grano tostado.

La proporción es cuestión de gusto, pero la masa debe quedar más espesa que el kéfir bebible y comerse fácil con cuchara. Demasiado espesa se pega al paladar.

Preparación

  1. 1

    Bata el kéfir con el azúcar y una pizca de sal hasta disolver el azúcar.

  2. 2

    Agregue la kama de a poco, batiendo: toda junta forma grumos que ya no se deshacen.

  3. 3

    Deje reposar quince minutos para que la harina se hinche y compruebe el espesor, aflojando con más kéfir si hace falta.

  4. 4

    Incorpore la miel y reparta en vasos.

  5. 5

    Enfríe una hora y sirva con bayas y, si quiere, una cucharada de crema batida.

Detalles que cambian el resultado

  • La kama se puede moler en casa con partes iguales de centeno, cebada, avena y arveja: tostar hasta olor a nuez y moler en molinillo de café.
  • Uno a tres es la proporción base. Los estonios también la hacen tan espesa que la cuchara se para.
  • La kama también se come salada, sin azúcar, con kéfir y eneldo. Eso ya no es postre sino un almuerzo liviano de verano.

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