Arroz con camarones, jamón y huevo, donde cada grano queda suelto bajo una película fina de huevo.
15 min de preparación · 10 min de cocción · 4 raciones
Foto: Ceeseven · CC BY-SA 4.0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
arroz cocido — frío, del día anterior600 g
huevos4
camarones150 g
jamón cocido — en cubitos finos100 g
arvejas100 g
zanahoria — en cubitos finos1
cebolla de verdeo3
vino de Shaoxing1 cda
salsa de soya clara1 cda
aceite neutro3 cda
sal y pimienta blancaal gusto
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
540 kcal
Proteínas
26 g
Grasas
18 g
Hidratos
68 g
El truco del arroz dorado está en envolver los granos en yema antes de freír. La película cuaja al instante, los granos no se pegan y sale lo que en China llaman «oro que abraza a la plata».
El arroz debe ser de ayer y frío. El fresco lleva demasiada humedad: se hace papilla por más que se saltee.
El wok tiene que humear antes de que entre nada. Ese calor produce el wok hei, la nota levemente ahumada que en una sartén tibia nunca aparece.
Preparación
1
Separe dos yemas y frótelas con las manos por el arroz frío hasta cubrir cada grano. Bata aparte los huevos restantes.
2
Caliente el wok con una cucharada de aceite hasta que humee, vierta los huevos batidos, deje cuajar y rómpalos con la espátula. Retire.
3
Saltee los camarones minuto y medio, agregue el jamón, la zanahoria y las arvejas y saltee un minuto más. Súmelos a los huevos.
4
Vierta el aceite restante, eche el arroz y saltee tres minutos a fuego máximo, sacudiendo sin parar. Los granos deben saltar en el wok, no quedarse quietos.
5
Devuelva todo al wok, vierta el vino por el borde y la salsa de soya, sazone y saltee treinta segundos más. Esparza la cebolla de verdeo.
Detalles que cambian el resultado
El vino se vierte por el borde ardiente del wok, no al centro. Se evapora al instante y deja el aroma sin enfriar el arroz.
Más de dos porciones a la vez no salen en una sartén casera: la temperatura baja y el arroz empieza a cocerse al vapor.
La salsa de soya va al final y poca. Su tarea es el aroma, no el color: el arroz de Yangzhou debe quedar dorado pálido.