El koshari se arma con tres almidones ya cocidos — arroz, lentejas y macarrones —, cada uno hervido aparte. Juntos no se puede: los tres llevan tiempos distintos y se portan distinto en el agua.
La salsa daqqa — ajo dorado bañado en vinagre — se vierte en la de tomate. Ese vinagre es lo que hace koshari al koshari, y no un arroz con fideos.
La cebolla frita debe quedar oscura, al borde del amargo. La clara da dulzor, pero no ese crocante seco por el que se pone.






