El lahmacun no es una pizza: casi no hay masa, estirada hasta traslucirse, y el topping es una capa de dos milímetros. Uno grueso no se cocina en los tres minutos que el plato pasa en el horno.
El cordero se licúa con la cebolla, el pimiento y el tomate hasta hacerse pasta. Los trozos de verdura sueltan agua y mojan la masa por abajo.
El horno se calienta al máximo con piedra no menos de cuarenta minutos. A 250 °C el lahmacun está en tres minutos; a 200 °C se seca sin dorar.






