El flan filipino se hace solo con yemas, sin claras. Por eso es el doble de denso que el español o el mexicano, con textura cercana a la leche condensada cuajada.
La mezcla se cuela dos veces sin falta. Las chalazas y las burbujas de aire dejan agujeros en el flan listo, y la lisura es aquí la principal marca de calidad.
El molde llanera se tapa con papel aluminio y se cuece al vapor, no al horno. El vapor mantiene una temperatura más baja y pareja, y el flan no se corta en los bordes.






