Las berenjenas se salan y se prensan media hora. Sueltan su agua amarga y después absorben la mitad de aceite: sin ese paso el plato queda pesado.
La mozzarella se corta con antelación y se escurre sobre papel. Su suero es la razón principal por la que una parmigiana se desmorona en el plato.
El nombre probablemente no viene de Parma, sino del siciliano parmiciana, las tablillas superpuestas de una contraventana, colocadas como se colocan las láminas de berenjena en la fuente.