Se hierven en agua con miel y no con bicarbonato. La miel aporta dulzor y una costra acaramelada, y esa es la diferencia principal con el bagel neoyorquino, de masa más salada.
El agujero se hace grande y el aro fino. Un bagel de Montreal es más pequeño y más denso, y el agujero grande forma parte de su forma, no es un descuido.
Se rebozan en sésamo o amapola justo después del hervido, mientras la masa está húmeda. Un minuto más tarde se seca y las semillas se caen en el horno.