La milanesa se fríe primero y se arma después. La salsa sobre el pan rallado crudo lo empapa de lado a lado y no queda nada de costra.
Bajo el grill se mantiene exactamente lo que el queso necesita para fundirse: tres o cuatro minutos. Más tiempo y el vapor ablanda el empanado por debajo.
Pese al nombre, no tiene nada que ver con Nápoles: se inventó en los años cuarenta en un local de Buenos Aires llamado Nápoli, y de ahí cruzó el Río de la Plata.