La cebada y la papa se cuecen en una olla, pero entran por turnos: el grano pide una hora, la papa veinte minutos. Juntos nunca quedan bien los dos.
Se pisa solo hasta que los granos siguen distinguiéndose. Una masa lisa ya es otro plato con otra textura.
El mulgipuder viene del sur, de Mulgimaa, donde la cebada era más barata que la papa. Hoy está en la lista de patrimonio inmaterial de Estonia.






