La trucha de Ohrid es endémica del lago y su pesca está muy restringida. La receta la reemplaza con trucha de río o arcoíris, y vale llamarlo reemplazo.
El pescado se hornea entero, con cabeza y piel. La piel sostiene la forma y evita que la carne se seque; un filete se deshace en hebras en el horno.
El limón y las hierbas van adentro, no encima. El aroma trabaja desde dentro, y por fuera la hierba solo se quema y amarga.






