La base es la pulpa del fruto de la palma aceitera, no el aceite de palma. Es espesa, anaranjada y de sabor a nuez; en lata se vende como noix de palme o sauce graine.
La salsa se cocina largo, hasta que sube una capa de aceite rojo a la superficie. Esa es la señal de punto: mientras el aceite no se separe, el sabor sigue crudo.
En la versión clásica no hay crema ni tomate. La acidez la da el limón, y el cuerpo, solo la pulpa de palma.






