La regla de Carolina es «bajo y lento»: 110 °C y diez horas. Más rápido no existe: el tejido conectivo se vuelve gelatina solo con calor moderado y largo.
Cerca de los 70 °C la temperatura de la carne deja de subir por varias horas. Es la meseta, y no se «arregla» subiendo el fuego — la evaporación está equilibrando el calor, y después sigue solo.
La carne se deshilacha con las manos o con dos tenedores, nunca con cuchillo. Cortar da tajadas; el punto son las hebras largas que atrapan la salsa entre ellas.






