El nombre es preciso: el pastel del pastor lleva solo cordero. Con res sale el cottage pie, y en Gran Bretaña todos conocen la diferencia. Los pastores cuidaban ovejas, no vacas.
La capa de carne debe quedar espesa, casi sin líquido libre. Si no, el puré flota y se hunde en el horno, y en vez de capas queda un revoltijo.
El puré se raya por encima con un tenedor, dejando surcos. Las crestas se doran y los valles quedan suaves — esa diferencia de texturas es la mitad del gusto.






