La base es el bumbu, una pasta de chalota, ajo, cúrcuma, jengibre y nueces de la India. Se fríe en aceite hasta que se abre su aroma y solo entonces se encuentra con el caldo.
El caldo tiene que quedar transparente. El pollo cuece a un temblor apenas visible y se espuma los primeros diez minutos: un soto turbio se lee en Indonesia como descuido.
La chalota frita se echa al cuenco en el último momento. Es lo único crujiente del plato y en el caldo se reblandece en un minuto.