Las gambas son pequeñas, de aguas frías, y no se cortan. Los langostinos grandes no pintan nada aquí: la gracia está en que cada cucharada sean gambas enteras y no trozos.
El pan se fríe en mantequilla hasta dorarlo por las dos caras y se le quita la corteza. La tostada tiene que quedar crujiente: sobre pan blando el aliño empapa la base en un minuto.
El plato lo inventó Tore Wretman en 1956 y lo bautizó con el nombre de un pueblo pesquero danés. Es una creación de restaurante de mediados de siglo, no una tradición antigua.