Del souvlaki, la souvla se distingue por tamaño y tiempo: trozos de doscientos gramos y dos horas sobre fuego bajo en vez de diez minutos sobre fuego fuerte.
El espetón gira constante y despacio. La carne se cocina en su propia grasa, que corre en círculo y vuelve a la superficie: eso no lo da ni la parrilla ni el horno.
Casi no hay adobo: sal, pimienta y a veces orégano seco. La lógica chipriota es la griega: a fuego lento la carne se vuelve buena sola.






