Bizcocho húmedo de dátiles bajo una salsa caliente de nata y azúcar moreno oscuro.
25 min de preparación · 40 min de cocción · 8 raciones
Foto: Sarah Stierch · CC BY 2.0
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Raciones
Unidades
Ingredientes
dátiles — sin hueso250 g
bicarbonato1 cdta
harina200 g
mantequilla200 g
azúcar moscabado oscuro300 g
huevos3
levadura química1 cdta
nata para montar300 ml
vainilla1 cdta
sal1 pizca
La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.
El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.
Valores nutricionales por ración
Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.
Calorías
640 kcal
Proteínas
6 g
Grasas
34 g
Hidratos
80 g
Los dátiles se cubren con agua hirviendo y bicarbonato y se dejan quince minutos. El bicarbonato los ablanda hasta convertirlos en pasta y a la vez levanta la masa: los dos efectos interesan.
El bizcocho tiene que quedar húmedo. Se comprueba con una brocheta que sale con migas, no limpia: un pudin pasado de horno no lo rescata ninguna cantidad de salsa.
La salsa se vierte caliente sobre el bizcocho templado y parte se absorbe. El resto se lleva aparte en una jarrita para que cada uno se sirva más.
Preparación
1
Cubra los dátiles picados con una taza de agua hirviendo y el bicarbonato y déjelos quince minutos.
2
Aplaste los dátiles con un tenedor hasta obtener una pasta gruesa, con su agua incluida.
3
Bata cien gramos de la mantequilla con ciento cincuenta de azúcar hasta que blanquee, incorporando los huevos de uno en uno.
4
Añada la harina con la levadura y después la pasta de dátiles: la masa queda líquida, y así debe ser.
5
Viértala en un molde engrasado y hornee a 180 °C treinta y cinco minutos, hasta que la brocheta salga con migas húmedas.
6
Derrita el resto de la mantequilla con el azúcar restante y la nata y cueza la salsa cinco minutos para que espese.
7
Pinche el bizcocho templado con una brocheta, riéguelo con la mitad de la salsa y sirva el resto en una jarrita.
Detalles que cambian el resultado
El bizcocho se pincha antes de regarlo. Por los agujeros la salsa entra hacia dentro, y el pudin queda pegajoso en lugar de simplemente mojado por arriba.
El azúcar oscuro no se sustituye por blanco. Su melaza aporta el color y el punto amargo de caramelo sobre los que descansa todo el sabor.
El pudin aguanta bien el recalentado. Una porción treinta segundos en el microondas con una cucharada de salsa es la vía habitual al día siguiente.