El pepino se ralla o se corta muy fino y siempre se sala antes, para que suelte el agua. Esa agua no se tira: diluye el yogur de forma natural, sin perder sabor.
El yogur es búlgaro, ácido y espeso. Los yogures europeos dulzones dan una sopa totalmente distinta, y los búlgaros los consideran inservibles.
Las nueces van molidas dentro de la sopa, no encima. Dan cuerpo ligero y una untuosidad que separa al tarator del simple yogur con pepino.






