La masa se hace cuando el aceite ya está caliente, ni un minuto antes. No puede esperar: en cuanto se desarrolla el gluten, la capa finísima se convierte en rebozado.
Cinco o seis movimientos con palillos bastan. Los grumos de harina seca no son un descuido: son justamente lo que después queda como estructura aireada sobre la pieza.
Frío contra calor es todo el principio: agua con hielo, huevo frío, aceite a 180 grados. Cuanto mayor el salto, más de golpe se evapora la humedad y más ligera queda la cobertura.






