De cebolla, por peso, va tanto como de pollo, si no más. No es guarnición sino la salsa: en una hora de guiso se deshace en una masa espesa.
La marinada de limón y mostaza trabaja doble — de marinada y de base de la salsa. No se bota: sacado el pollo, en ella se guisa la cebolla.
El pollo se dora después de marinar y antes de guisar. Sin ese paso la carne queda pálida y a la salsa le falta fondo.






