El bánh mì es la herencia colonial que Vietnam adoptó y mejoró: la baguette y el paté se quedaron, y se les sumaron cerdo marinado, encurtido y hierbas. El bocadillo vive del contraste: crujiente contra blando, graso contra ácido.
El encurtido no es un acompañamiento sino el contrapeso: la zanahoria y el daikon en vinagre dulce cortan el paté y la mayonesa. Sin ellos queda solo un bocadillo pesado de carne.
La baguette debe ser ligera y de corteza fina, al estilo vietnamita, con harina de arroz en la masa. Un pan francés denso aplasta el relleno.
