Crème brûlée

Crema de yemas cocida al baño maría bajo una tapa de azúcar quemado.

20 min de preparación · 45 min de cocción · 4 raciones

Crème brûlée
Foto: Takeaway · CC BY-SA 3.0
Raciones
4
Unidades

Ingredientes

  • nata para montar500 ml
  • yemas de huevo5
  • azúcar para la crema80 g
  • vaina de vainilla1
  • azúcar para la costra4 cdta

La sal y las especias crecen más despacio que el resto: doblar un plato no dobla la pimienta.

El peso se pasa a onzas y el volumen a tazas. Los gramos de harina no se convierten en tazas, porque eso depende de lo apretada que esté.

Valores nutricionales por ración

Con las raciones base, calculados a partir de los ingredientes — no es una medición de laboratorio.

Calorías
490 kcal
Proteínas
6 g
Grasas
42 g
Hidratos
24 g

La crème brûlée es un juego de dos temperaturas: crema helada bajo una costra de azúcar que ardía hace unos segundos. Por eso el azúcar se carameliza justo antes de servir, sobre la crema bien fría, para que siga fría bajo la llama.

La crema se remueve, nunca se bate: la espuma aquí sobra, se hornea en burbujas y estropea el espejo. Por eso también se cuela y se despuma antes del horno.

El baño maría no es una precaución sino física: mantiene el molde por debajo de 100 °C, y solo así la crema cuaja en vez de cortarse. Está lista cuando el centro aún tiembla.

Preparación

  1. 1

    Abrir la vaina de vainilla a lo largo, raspar las semillas dentro de la nata y calentarla hasta justo antes de hervir. Retirar y dejar infusionar quince minutos.

  2. 2

    Mezclar las yemas con el azúcar sin incorporar aire: aquí no se quiere espuma. Verter la nata templada en hilo fino, removiendo sin parar.

  3. 3

    Colar por un tamiz y retirar la espuma de la superficie. Repartir en los moldes y colocarlos en una bandeja honda.

  4. 4

    Verter agua hirviendo en la bandeja hasta la mitad de los moldes y hornear a 150 °C cuarenta minutos. El centro debe temblar.

  5. 5

    Enfriar del todo y refrigerar al menos cuatro horas. Solo entonces espolvorear el azúcar y quemarlo con el soplete.

Detalles que cambian el resultado

  • La costra se comprueba con el oído: la cuchara debe crujir al primer golpe. Quemando el azúcar en dos capas finas, brilla como el cristal.
  • Sin soplete sirve el grill del horno al máximo, con los moldes apoyados en agua con hielo para que la crema siga fría.
  • El azúcar fino carameliza más parejo que el grueso; el moreno sabe más lleno, pero se quema antes.

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