La cachapa vive del maíz tierno: dulce por sí solo, molido grueso, con la textura del grano todavía presente. La masa lleva apenas leche, un poco de azúcar y sal — todo lo demás lo pone el maíz.
El queso es la otra mitad: queso de mano venezolano, blando y salado, que se derrite con el calor de la tortita recién hecha. Lejos de Venezuela, un queso blanco fresco cumple el papel.
