La mercimek es la sopa que precede a casi cualquier comida en Turquía: lentejas rojas trituradas, sin más pretensión. Su elegancia está en los últimos treinta segundos: la mantequilla fundida con menta y pimentón que se vierte sobre cada plato.
La lenteja roja se deshace sola; la patata y la zanahoria dan cuerpo y un dulzor discreto. Ni la nata ni la harina pintan nada aquí.
El limón en la mesa no es adorno sino ingrediente: su zumo es lo que despierta el sabor terroso de la lenteja.
