La sopa son dos cosas, y las dos son delicadas. El dashi se estropea si se deja hervir el kombu; el miso se estropea si se deja hervir a él. Todo lo demás es acompañamiento.
El kombu se limpia con un paño, no se lava. El polvo blanco de la superficie no es suciedad: es umami cristalizado.
El miso es un fermento vivo. Por encima de unos 70 °C mueren los cultivos y el aroma se va; por eso entra al final, disuelto en un cucharón, y después ya no se cuece nada.
